Ser mamá y trailera no es fácil: Laura Maqueda revela los sacrificios detrás del volante y por qué no es para cualquiera
En el autotransporte de carga, cada kilómetro recorrido implica disciplina, resistencia y compromiso. Para Laura Maqueda Villegas, operadora de tractocamión desde 2020, esa exigencia se multiplica al combinar su trabajo con el rol de mamá, una responsabilidad que no se detiene ni siquiera cuando está lejos de casa.
En el marco del Día de las Madres, la operadora comparte con La Trucker cómo ha logrado equilibrar su profesión con la maternidad, marcada por sacrificios constantes, pero también por una profunda determinación.
La maternidad no se detiene en la carretera
Para Laura, ser madre no depende de la cercanía física. Aunque su hijo ya es mayor, la preocupación sigue presente todos los días.
“Siempre trato de estar pendiente de mi hijo, ya sea por videollamada o mensaje”, comparte.
Esa conexión constante es una forma de mantenerse cerca, incluso cuando el trabajo la obliga a recorrer largas distancias. En su caso, la maternidad se transforma en una presencia permanente, aunque sea a través de una pantalla.
La dinámica no es sencilla. Los tiempos de descanso no siempre coinciden y la distancia puede convertirse en un factor emocional complejo. Aun así, Laura busca adaptarse y mantenerse disponible para su hijo en cualquier momento.

La curiosidad que se convirtió en vocación
A diferencia de otras historias en el sector, Laura no creció directamente en el mundo del transporte. Su motivación fue distinta: entender qué se siente estar al volante de una unidad de gran tamaño.
“Quise saber cómo sería manejar una unidad de esa magnitud”, explica.
La influencia de su entorno también fue determinante. Su esposo, hoy fallecido, era operador de tráiler, y más tarde su hijo decidió seguir ese camino. Ver de cerca esa pasión despertó en ella el interés por incursionar en el sector.
Ese impulso inicial se transformó en una decisión firme que la llevó a romper barreras personales y profesionales.

El miedo como motor, no como límite
Entrar a un sector históricamente dominado por hombres no fue sencillo. Sin embargo, Laura encontró en el miedo una oportunidad para fortalecerse.
“El miedo no me paralizó, al contrario, me dio fuerza para seguir adelante”, señala.
Esta mentalidad le permitió avanzar en un entorno donde las mujeres aún enfrentan cuestionamientos sobre su capacidad. Su experiencia demuestra que el desafío no solo está en aprender a conducir, sino en demostrar que también pueden desempeñar el trabajo con eficiencia.
Los prejuicios siguen presentes en la industria
A pesar de los avances, Laura reconoce que aún existen barreras para las mujeres en el autotransporte. En su caso, ha enfrentado situaciones donde su género fue motivo de desconfianza o trato desigual.
Relata que, en una ocasión, un cliente le negó el acceso a realizar una carga simplemente por ser mujer, argumentando que no podía arriesgar a su personal.
En otro episodio, incluso dentro de su entorno laboral, una supervisora rechazó pagarle una maniobra bajo el argumento de que ese trabajo estaba diseñado para hombres.
Estas experiencias reflejan una problemática estructural en el sector, donde la inclusión aún enfrenta resistencias.
Más allá de los obstáculos, Laura reconoce que el oficio le ha dejado enseñanzas importantes. La principal: descubrir su propia fortaleza.
Además, destaca el valor emocional que tiene saber que su hijo se siente orgulloso de ella. Ese reconocimiento se convierte en uno de los principales motores para continuar.

Disfrutar el camino, incluso en medio del esfuerzo
Aunque el trabajo implica sacrificios, Laura también encuentra momentos de disfrute. Para ella, conducir representa una forma de conexión personal.
“El manejar y escuchar música es lo que más disfruto”, menciona.
Estos espacios le permiten desconectarse de la presión y encontrar un equilibrio emocional en medio de la exigencia laboral.
Un llamado a mejorar las condiciones laborales
Desde su experiencia, Laura considera que uno de los cambios más urgentes en el sector es mejorar los tiempos de descanso para los operadores.
Actualmente, muchos esquemas implican largas jornadas continuas, lo que limita la convivencia familiar. Ella propone modelos más equilibrados que permitan pasar más tiempo en casa.
Si hubiera más días de descanso, podrían estar más con sus hijos, señala.
Pensarlo bien: una decisión de vida
A diferencia de otros testimonios, Laura envía un mensaje claro y honesto a quienes consideran entrar al sector: es una decisión que debe analizarse con profundidad.
Advierte que ser trailera implica asumir responsabilidades grandes, largas ausencias y la posibilidad de perderse momentos importantes con la familia.
Es un oficio con muchos sacrificios, reconoce.
Sin embargo, también deja claro que, pese a las dificultades, no es imposible.

La historia de Laura Maqueda es la de una mamá que no deja de preocuparse, de una mujer que decidió enfrentarse a sus propios miedos y de una trabajadora que sigue avanzando en un entorno que aún tiene mucho por cambiar.
En el contexto del Día de las Madres, su testimonio cobra relevancia porque visibiliza a quienes, desde la carretera, sostienen no solo una industria, sino también a sus familias.
Y es que detrás de cada viaje, hay una historia de esfuerzo que no siempre se ve, pero que recorre miles de kilómetros todos los días.
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