“Mi mamá es trailera”: la historia de Andrea, operadora de quinta rueda que deja todo por sus hijos
Ser mamá y operadora de quinta rueda no es una tarea sencilla. Implica largas jornadas, distancia, sacrificios personales y una constante lucha por equilibrar la vida familiar con el trabajo en carretera. Andrea Avelina Martínez Alfonso lo sabe bien. Con ocho años de experiencia en el autotransporte de carga, su historia refleja el lado más humano de una industria que pocas veces se cuenta.
Originaria de Veracruz, Andrea forma parte de una serie de entrevistas realizadas por La Trucker con motivo del Día de las Madres, donde comparte cómo ha construido su vida entre kilómetros, responsabilidades y amor por sus hijos.
¿Cómo es ser mamá y operadora de quinta rueda?
Para Andrea, la clave está en mantenerse presente, incluso a la distancia. Las llamadas constantes son su principal herramienta para acompañar a sus hijos en su día a día.
“Estoy al pendiente de cómo van en la escuela, si ya llegaron, si les falta algo. Y cuando descanso, solo estoy con ellos, no salgo, me dedico completamente a mis hijos”, relata.
Sin embargo, el mayor reto no es la distancia en sí, sino el momento de partir nuevamente a trabajar. La despedida se convierte en uno de los momentos más difíciles.
“Lo más duro es cuando tengo que irme otra vez. Mis hijos me dicen que no me vaya, que me quede. A veces los he tenido que dejar hasta por tres meses”, explica.

El orgullo de ser mamá trailera
A pesar de la distancia, sus hijos entienden y valoran su trabajo. Incluso lo presumen.
“El de en medio dice que tiene una mamá trailera. Enseña fotos, videos, se siente orgulloso”, comparte Andrea.
Ese reconocimiento le da fuerza para continuar, aunque implique perder momentos importantes.
Una historia marcada por la pérdida y la resiliencia
La decisión de convertirse en operadora no fue casual. Desde niña, los tractocamiones llamaban su atención. Su vida tomó un giro tras la muerte de sus padres, lo que la llevó a enfrentar una depresión profunda.
Fue en ese proceso donde encontró en la carretera una salida y una oportunidad.
“Yo siempre decía que algún día iba a manejar uno de esos. Y sí se me hizo”, recuerda.

Aprendizajes en la carretera: valorar lo esencial
Por otra parte, el autotransporte le enseñó a valorar aspectos básicos de la vida cotidiana que muchas veces se dan por hecho.
“Aprendes a valorar una cama, un baño, un plato de comida. El tráiler se convierte en tu casa”, señala.
Y enfatiza que el aprendizaje cobra mayor relevancia en un entorno donde las condiciones no siempre son favorables, especialmente para mujeres.
El sector aún presenta barreras importantes para las mujeres en este sentido, Andrea señala la falta de infraestructura básica, como sanitarios adecuados en empresas o puntos de descanso.
Al mismo tiempo habla de las dificultades que enfrentan las operadoras al tener que lidiar con actitudes machistas en el sector.
“Hay empresas donde no hay baños para mujeres. Y en carretera es complicado. También hay mucho machismo, te dicen que deberías estar en casa”, explica.
Además, señala la falta de privacidad dentro de las unidades debido a las cámaras instaladas por las empresas.
Aunque reconoce su utilidad en materia de seguridad, considera que también afectan espacios personales básicos, como cambiarse de ropa dentro del camión.
Este punto, poco visibilizado, revela una necesidad de adaptación en las condiciones laborales del sector.

Entre la carretera y los sacrificios personales
Y no duda al señalar que este trabajo implica renunciar a muchas cosas, incluida la vida social. Sin embargo, Andrea encuentra en la carretera una forma de vida que disfruta.
“A mí me gusta mucho mi trabajo, pero si es de pensarle porque pues dejamos muchas cosas más importantes”, señala.
Un mensaje para otras mujeres
Andrea no idealiza su profesión. Aunque la disfruta, también invita a reflexionar antes de tomar la decisión de ingresar al sector.
“A veces nos olvidamos de que lo más importante pues es la familia. Por supuesto. Pero por quererles dar algo mejor”, advierte.
Su historia resume la realidad de muchas mujeres en el autotransporte: esfuerzo, amor, sacrificio y pasión por lo que hacen.
El volante de un tractocamión no solo representa un trabajo. Para Andrea Avelina Martínez Alfonso, significa también historia y resiliencia.
En el marco del Día de las Madres, su testimonio no solo visibiliza el papel de las mujeres en la logística y el transporte, sino también el valor de quienes, desde la carretera, sostienen a sus familias sin dejar de perseguir sus sueños.
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