El autotransporte de carga en México enfrenta múltiples desafíos, pero uno de los más relevantes en la actualidad es la inclusión de mujeres en un sector históricamente dominado por hombres. En este contexto, historias como la de Vianney Loarca Mandujano, operadora de tractocamión y madre de dos hijas, reflejan no solo la transformación de la industria, sino también la fortaleza de quienes han decidido abrirse paso en ella.
En el marco del Día de la Mamá, en entrevista con La Trucker, su testimonio cobra un significado especial: el de una mujer que no ha tenido que elegir entre su vocación y su familia.
Pasión por el volante: un cambio de vida para una mamá
Originaria de la Ciudad de México, Vianney llegó al autotransporte casi por casualidad, motivada por una convocatoria dirigida a mujeres operadoras. Lo que comenzó como una oportunidad terminó convirtiéndose en una pasión que transformó su vida en poco más de un año.
“Cuando vi el tracto, lo abracé y dije: ‘de aquí soy’”, relata sobre su primer contacto con la unidad.
Desde entonces, su camino ha estado marcado por la disciplina, el aprendizaje constante y una profunda conexión con el oficio. Para ella, conducir no es solo un trabajo, sino una actividad que exige respeto, responsabilidad y compromiso.

El reto invisible: abrirse paso como mujer
A pesar de su entusiasmo y preparación, Vianney reconoce que el acceso al empleo no siempre es igual para todas. Las mujeres enfrentan barreras adicionales al momento de integrarse a empresas del sector.
Explica que, aunque el talento y la disposición están presentes, existen factores externos que dificultan su colocación laboral, desde prejuicios hasta falta de condiciones adaptadas para operadoras.
Este escenario refleja una realidad más amplia dentro del transporte en México: la necesidad de generar espacios más incluyentes y equitativos, donde el género no sea un obstáculo para el desarrollo profesional.
Ser mamá en la carretera: un equilibrio constante
Uno de los mayores retos para Vianney es combinar su trabajo con su papel como madre. Lejos de romantizar la situación, reconoce que no es sencillo.
“No podemos dejar de ser mamás ni dejar de preocuparnos”, afirma.
Para ella, la clave ha sido la comunicación con sus hijas, quienes conocen la importancia de su trabajo y la responsabilidad que implica. La tecnología también ha sido una aliada para mantenerse en contacto durante los viajes.
Sin embargo, el tiempo y la distancia siguen siendo factores difíciles de manejar. En ocasiones, ha tenido que cuestionarse si continuar en el sector o priorizar su presencia en la vida cotidiana de sus hijas.
“A veces las situaciones o la vida, el mismo trabajo te lleva a cuestionar si realmente debo seguir o al menos a mí, (si) debo seguir en el medio”, reconoce, evidenciando el conflicto emocional que viven muchas madres en el transporte.

Apoyo institucional y decisiones personales
En su experiencia, el respaldo de instituciones, como es el caso de las escuelas, ha sido fundamental para mantenerse informada sobre el bienestar de sus hijas, lo que le permite continuar con su labor con mayor tranquilidad.
Aun así, Vianney ha tenido que tomar decisiones importantes para equilibrar su vida personal y profesional. Actualmente, optó por operar en rutas más locales desde Toluca, con el objetivo de estar más cerca de su familia, aunque eso implique limitar temporalmente su crecimiento en carretera.
Con este tipo de decisiones se deja ver que las mujeres suelen adaptar su desarrollo profesional en función de su entorno familiar.
Orgullo, inspiración y nuevas generaciones
Para sus hijas, Vianney no solo es madre, sino un ejemplo de fortaleza y determinación. Aunque ellas no se visualizan en el mismo oficio, reconocen el esfuerzo y el valor que implica.
“Se sienten muy orgullosas de lo que hago”, comparte.
Ese reconocimiento es uno de los motores que la impulsan a continuar, además del deseo de abrir camino para otras mujeres. Su historia forma parte de una generación que, como ella misma señala, está “picando piedra” para que las futuras operadoras encuentren mejores condiciones.
Un mensaje claro para las mujeres
Vianney tiene un mensaje directo para quienes buscan incursionar en el autotransporte: confiar en sus capacidades.
“Confíen en su talento, en su disciplina y en su pasión”, enfatiza.
Reconoce que el camino no es sencillo, que implica esfuerzo, aprendizaje y momentos difíciles, pero insiste en que vale la pena. Para ella, el objetivo no es solo desempeñarse en el sector, sino hacerlo con orgullo y responsabilidad.

Empatía y oportunidades: el reto del sector
Finalmente, Vianney subraya que uno de los cambios más urgentes en la industria es la empatía. Considera que tanto empresas como familias deben entender las particularidades del trabajo femenino en el autotransporte.
La inclusión no solo implica abrir espacios, sino generar condiciones que permitan a las mujeres desarrollarse plenamente sin sacrificar su vida personal.
“Hagamos que esto funcione, que sea un oficio seguro para nosotras y que no se rindan, que no se rindan, que vale la pena estar allá afuera” insiste.
La historia de Vianney Loarca revela una realidad que comienza a tomar fuerza en el transporte de carga: la presencia de mujeres que, con esfuerzo y convicción, están redefiniendo el sector.
En su caso, la carretera no ha sido un obstáculo para la maternidad, sino un escenario donde ambas facetas conviven, con retos, decisiones y una pasión que no se detiene.

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